Más de ochenta microorganismos, grabados en cerámica. Como los cultivos del yogur, pero para el agua.
Más de ochenta microorganismos, grabados en cerámica. Como los cultivos del yogur, pero para el agua.
| Desarrollador | Componentes | Efecto en el agua | Tipos de bacterias presentes en el agua potable |
|---|---|---|---|
| Prof. Teruo Higa, Universidad de Ryukyus (Okinawa), 1980 |
aprox. 80 microbios clave
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estabiliza el equilibrio microbiológico
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hasta 2.000
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E
¿Qué es eso?
EM son las siglas de «Microorganismos Eficaces». Se trata de un cultivo mixto compuesto por unos 80 microbios de origen natural, entre los que se incluyen bacterias lácticas, levaduras y bacterias fotosintéticas. Todos ellos pertenecen a los denominados microorganismos regenerativos. A diferencia de los microbios descomponedores o neutros, estos favorecen activamente la estabilidad de su entorno.
Esta mezcla se combina con arcilla, se fermenta y, a continuación, se cuece a altas temperaturas para obtener una cerámica. Lo que queda no son las propias bacterias vivas, sino su «huella» en el material: productos metabólicos y patrones estructurales que siguen desplegando su efecto en el agua. Es precisamente este proceso de cocción el que hace que la cerámica EM sea segura en condiciones de agua potable.
Cómo actúa en el agua
La cerámica EM actúa como activador biológico. Crea un entorno en el que los microorganismos beneficiosos prosperan mejor y los gérmenes nocivos tienen más dificultades para proliferar. Esto funciona a través de dos mecanismos:
Estabilización de la diversidad microbiana. El agua potable limpia contiene hasta 2.000 especies de bacterias. No se trata de una contaminación, sino de organismos especializados que se las arreglan con muy pocos nutrientes y se encargan de que el agua se mantenga estable. La cerámica EM favorece precisamente esta diversidad bacteriana, en lugar de suprimirla.
Desplazamiento del entorno hacia un carácter alcalino. El agua de los sistemas MAUNAWAI es ligeramente alcalina. En un entorno alcalino con exceso de energía, las bacterias problemáticas no pueden multiplicarse. Compiten con la flora acuática intacta y pierden.
La historia que hay detrás
La tecnología EM se remonta al profesor Teruo Higa, de la Universidad de Ryukyus en Okinawa, Japón. Desarrolló la mezcla de microorganismos eficaces en la década de 1980, inicialmente para la agricultura ecológica. Higa buscaba una forma de regenerar los suelos sin utilizar fertilizantes químicos.
De este enfoque agrícola surgió pronto una familia propia de aplicaciones. La cerámica EM se desarrolló para incorporar el efecto de los microorganismos también en materiales sólidos, desde componentes de construcción hasta tuberías de agua. Hoy en día se utiliza tanto en la industria alimentaria como en el tratamiento del agua.
En nuestros filtros, la cerámica EM actúa conjuntamente con los otros cinco materiales. Actúa allí donde las otras capas no lo hacen: no sobre las sustancias, sino sobre los microorganismos.