Cuatro gramos. Seis mil cuatrocientos metros cuadrados. Un campo de fútbol.
Cuatro gramos. Seis mil cuatrocientos metros cuadrados. Un campo de fútbol.
| Materia prima | Superficie interior | Lo que los une | Cantidad en el cartucho Kini |
|---|---|---|---|
| cáscaras de coco con certificación de sostenibilidad |
hasta 1.500 m² por gramo
|
Cloro, pesticidas y residuos de hormonas y medicamentos
|
170 gramos
|
activo
¿Qué es eso?
El carbón activo se obtiene cuando el material vegetal se carboniza a temperaturas muy elevadas y en ausencia de oxígeno, y posteriormente se «activa» con vapor de agua. Durante este proceso de activación, las moléculas de vapor perforan millones de pequeños poros en el material. El resultado es una esponja de carbono puro que posee una superficie interna inmensa.
Utilizamos exclusivamente carbón activo procedente de cáscaras de coco. A diferencia del carbón activo derivado del carbón mineral o de la madera, este presenta una estructura microporosa especialmente densa. Son precisamente estos microporos los que resultan decisivos a la hora de retener pequeñas moléculas orgánicas del agua, como los compuestos de cloro o los residuos de pesticidas.
Las cáscaras de coco son un subproducto de la cosecha de cocos. En lugar de quemarlas o desecharlas, les damos una segunda vida.
Cómo actúa en el agua
El efecto se basa en un principio que los químicos denominan «adsorción». Las moléculas contaminantes se depositan en las paredes de los poros y quedan adheridas allí. A diferencia de lo que ocurre con la absorción, no son absorbidas por el material, sino que quedan retenidas en la superficie. Esa es también la razón por la que el tamaño de la superficie es tan determinante.
Cuatro gramos de este carbón activo tienen una superficie interna de unos 6.400 metros cuadrados. Eso equivale a la superficie de un campo de fútbol completo. Un cartucho Kini contiene 170 gramos. Esto da como resultado una superficie de adsorción capaz de eliminar del agua incluso los trazas más persistentes.
Lo que el carbón activo elimina del agua:
Cloro y subproductos del cloro. Estas son las sustancias responsables del sabor característico del agua del grifo. Se utilizan para la desinfección, pero no deben estar presentes en un vaso de agua potable.
Pesticidas y herbicidas. Residuos procedentes de la agricultura que pueden propagarse a través de las aguas subterráneas. Los estudios muestran tasas de adsorción del 80 al 85 % para los productos fitosanitarios habituales.
Residuos de hormonas y medicamentos. Estas sustancias traza llegan al ciclo del agua a través de las aguas residuales. Las plantas de tratamiento municipales solo las filtran parcialmente. El carbón activo las retiene de forma fiable.
Compuestos orgánicos. Entre ellos se incluyen sustancias orgánicas volátiles como residuos de disolventes o trihalometanos, un subproducto de la cloración.
La historia que hay detrás
El carbón activo es uno de los medios filtrantes más antiguos que existen. Ya en el antiguo Egipto se utilizaba madera carbonizada para purificar el agua. El verdadero avance se produjo en el siglo XIX, cuando los científicos comprendieron que no es el carbón en sí mismo lo que actúa, sino su superficie.
La cáscara de coco no se descubrió como materia prima hasta el siglo XX. Hoy en día es el estándar cuando se trata de la forma más fina y pura de carbón activo para el agua potable. Combina dos aspectos que rara vez se dan juntos: la máxima eficacia y una materia prima renovable.